jueves, 7 de julio de 2022
Casa 23 - Lectura: Adriana Sicilia
sábado, 2 de julio de 2022
Casa 16 ~ Lectura: Romina Gil
Casa 7 ~ Lectura: Cecilia Bajour
Casa 26 ~ Lectura: Ángeles Calatayud
Casa 1 ~ Lectura: Lila Ferro
Casa 5 ~ Lectura: Gisela Cairo
Casa 11 ~ Lectura: Euge Miqueo
No podría volver a trepar esa medianera y silbarte, amigo mío, no podría rescatar los juguetes que tirábamos al baldío, los juguetes que nunca volvían porque vecinos malos sin hijos, solo terreno y casa de grandes, qué cosa que nunca volvieran los juguetes, siempre eran pelotas o partes de muñeca o ruedas de auto, del tractor de mi hermano, siempre eran cosas que volaban, que podían volar digo, porque alguno de nosotros las tomaba y se impulsaba hacia atrás con el brazo bien abierto y arrojaba las cosas, los juguetes, tal vez quisieran escapar de ahí, tal vez era por eso que los juguetes nunca volvían al patio de nosotros. Lo cierto es que yo no podría volver a trepar ni a silbarte, ni a quedarme sola debajo del manzano bichado, el manzanito de donde no se podía comer fruta y la fruta ahí, tan oronda, pero no se podía, qué cosa que no se pudiera comer nunca de esa fruta, nada menos que manzanas, ahora que lo pienso nunca vi una manzana caída en el patio, tal vez mamá las juntara apenas caían para que no las comiéramos, o mejor así, mirá: las manzanas iban a parar al baldío junto con los juguetes, las frutas tampoco volvían, estaban con los autos, las partes de camión, de bailarina, en un terreno hostil con dueños sin cara, que para eso y nada más están las medianeras.
miércoles, 29 de junio de 2022
Casa 29 ~ Lectura: Virginia Caresani
veinticinco
Pero mirá si sería diminuta la casa de Teresita que yo, que era muy chica, percibía su pequeñez… mirá si sería… era un mini comedorcito con una cocinita de cuento, dos piecitas, un bañito. Todo era como una muestra de otra cosa más grande, como un esquema. Todo.
La mamá de Teresita era española y cuando la retaba decía muy fuerte ¡¡¡Teresita, qué carajo veintinueve, Teresita!!! A mí me causaba mucha gracia ese reto, tan distinto y distante de los de mi casa… además decía carajo, en casa no se decían malas palabras, solamente alguna de vez en cuando, y yo, cuando imitaba a la mamá de Teresita (que eso hacía reír a mamá y la abuela).
Teresita era hija única, pero a la mamá se le había muerto un bebé, otra nena, antes de tenerla a ella. Esa hija también se había llamado así, Teresita, en diminutivo eh, estaba anotada así, a las dos las habían anotado así. Tere decía mi hermanita cuando hablaba de ella y creía que los bebés nacían por el ombligo, que para eso las personas tenemos, para que por ahí salgan los bebés. Eso le había dicho la mamá a Teresita. Y también que no debía bañarse en esos días y mucho menos lavarse la cabeza.
Yo me acuerdo de que la mamá de Teresita tenía una muñeca con cuerpo de trapo y cabeza de porcelana, ¿te acordás? Nada más que estaba muy vieja ya y tenía muchísimas grietas finitas en la cara, no estaba quebrada, nada más como lastimado el esmalte, la piel del bebé viejo, con ropa que había sido de las Teresitas. Pocas veces la dejaba jugar con esa muñeca y una de esas veces yo estaba y la tuvimos en brazos, pero a mí me daba mucha impresión, parecía… ya sabés, un bebé que no estaba vivo, ¿entendés? Yo la miraba con temor y pensaba en la otra Teresita, pobre, que dónde estaría, que por qué, y sobre todas las cosas, por qué la mamá había repetido el nombre, por qué le dio a la última Teresita esa especie de muerte temprana, una como muertecita de mentira ¿no?, como un aviso, como para que no la olvide, o para sentirla en el lugar de la otra, aunque, todos sabíamos, su carita, su piel de porcelana, sus grietas y su organdí recién lavado.
Casa 9 ~ Lectura: Silvia Vega
Casa 23 - Lectura: Adriana Sicilia
veintitrés A mi hermano Pic picpic picpicpic mi hermano detrás de la puerta con el código morse y yo con los guoquitoqui salidos de la caj...
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veintitrés A mi hermano Pic picpic picpicpic mi hermano detrás de la puerta con el código morse y yo con los guoquitoqui salidos de la caj...
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uno A Antonio Scuderi Cuando había humedad, diminutos caracoles aparecían en los costados del pasillo, siempre blanqueado a la cal. Nosotr...
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cinco En el fondo, detrás de la casa grande y el patio, después del galpón sin terminar donde se agolpaban tejas, dos carretillas (ah, vol...








